Al abrigo de los barrios más antiguos, Tortosa celebra la segunda quincena de julio la Festa del Renaixement. La
escenografía que crean las fachadas engalanadas con banderas y luminarias, el colorido de los vestidos, desde los
más lujosos a los más populares, la música, y los más diversos espectáculos nos transportan en el tiempo hacia
el esplendor de una ciudad en el siglo XVI.
Tortosa, capital de un extenso territorio, nos muestra su orgullo y su devenir cotidiano a través del gobierno de
la ciudad, de la gastronomía, los vestidos, el galanteo y de las más diversas expresiones de la Fiesta. La ciudad
es el gran escenario que recrea, de nuevo, la llegada del siglo XVI. Los estandartes de los trasts de defensa
señorean las calles de la ciudad capitaneados por la bandera de la Veguería de Tortosa.
Los tortosinos transforman las casas y, con su colaboración, se consigue volver a la Tortosa del siglo XVI.
Engalanan las calles y las fachadas con vegetación, alfombras y tapices, antorchas y luminarias; adornan con
enramadas de juncos, cañas, mirto y palmas, las balconadas, ventanas y puertas; cuelgan de los balcones y de las
ventanas el estandarte de la ciudad del siglo XVI, la bandera de la Festa del Renaixement. Los edificios más
notables los adornas con ricas alfombras, tapices y telas bordadas.
Los ciudadanos salen a la calle y participan en los actos y ceremonias activamente, se convierten en los habitantes
del siglo XVI. Se visten de época y lucen los trajes, con las escarapelas con los colores que representan sus barrios.
Todos salen a la calle para disfrutar de la Fiesta y levantando la bandera de la Veguería gritan:
Terra d'aigua, (Tierra de agua)
Terra d'un riu, (Tierra de un río)
Visca la Vegueria de Tortosa! (Viva la Veguería de Tortosa)
VISCA! (Viva)






























































